viernes, 23 de agosto de 2013

EL LUTO

Hasta nuestra visita al "Museo del Traje" nunca me había planteado de dónde venía el luto o por qué vestimos de luto cuando alguién allegado a nosotros fallece.
La asociación del color negro con el duelo por la pérdida de familiares cercanos es fruto de la época romántica en la cultura latina, católica y protestante, a partir de las primeras décadas del siglo XIX.
Durante el Romanticismo (1833-1868) artistas y poetas exaltaron el sentimiento, el duelo y la muerte con el amor trágico, fue entonces cuando se generalizaron las manifestaciones externas del duelo, que se mantuvieron casi intactas hasta muy avanzado el siglo XX. Era un tema de máxima actualidad.
En 1861 se producen en Inglaterra dos hechos determinantes que posicionan el luto en la vida social cotidiana. Uno fue la muerte de la reina madre, a la que siguió, muy pocos meses después, la del príncipe Alberto, del que ya os hemos hablado, esposo amantísimo de la reina Victoria; que supuestamente se hizo un agujero en la solapa de su chaqueta para colocarse la flor que ella le habia regalado.
Como consecuencia de estas dos defunciones, la corte inglesa se sumió en un riguroso luto, situación que en el caso específico de la soberana se iba a prolongar durante décadas, hasta su muerte cuarenta años después. Así pues, siguiendo las pautas establecidas por la doliente Victoria, durante la segunda mitad del siglo XX se estableció en toda Europa la costumbre de adoptar una imagen externa específica cuando moría un miembro de la familia. Sin embargo, en España la tradición del luto negro la hicieron oficial los Reyes Católicos por motivos económicos.


































                                                                           Reina Victoria
                              Pricesas de Inglaterra de luto por la muerte de su padre el príncipe Alberto

A la expansión del luto fuera del ámbito europeo también contribuyó la Guerra Civil Americana o Guerra de Secesión (1861-1865). Ambos acontecimientos convirtieron el luto en algo tan cotidiano y tan extendido como la propia muerte.

El siglo XIX fue uno de los siglos donde todas las costumbres sociales estaban reguladas por una estricta normativa o etiqueta, y dentro de ella el luto adquirió un papel muy importante con bastante rigidez e inmovilidad, de ahí la gran cantidad de manuales de urbanidad que se publicaban en toda Europa. Un ejemplo es esta cita de un manual español fechado en 1885: "¿Qué tiempos han de durar los lutos? La costumbre más general es de un año o dos por los esposos, padres e hijos; seis meses al menos por abuelos y hermanos; tres por tíos o sobrinos, y uno por parientes más distantes. En esos plazos y en los aniversarios, el porte ha de estar en armonía con el vestido, pues choca ver con algaraza y broma, o en toros y diversiones, a los que visten de luto riguroso."











































Vemos que el duelo debe prolongarse más allá del entierro, además hay que cuidar la apariencia externa en el vestir y en el comportamiento. Este comportamiento se presuponía con mayor énfasis en la mujer que en el hombre, de manera que el duelo quedó ligado inexcusablemente a los mienbros femeninos de la familia. En el caso de los hombres, la normativa fue, por diversas razones, aplicada y exigida con mucho menos rigor. Los hombres llebaban botones de luto para el ojal de la solapa y cadenas de color negro para llevar el reloj. Las mujeres vestían al dictado de la moda largos velos de crespón negro y vestidos de bombacina, un tejido mate que mezclaba lana y seda, también los guantes, los sombreros, las sombrillas, los abanicos o los pañuelos de mano debían ser negros.




































La oferta cubría también las necesidades del periodo que seguía al luto más riguroso, el denominado "alivio" o "medio luto", durante el cual se permitía la introducción, en pequeñas dosis de colores como el gris, el blanco o el morado, así como discretos elementos decorativos. En París estaba situado el mayor emporio dedicado a esta especialidad la: "Grand Maison de Noir" (La Gran Casa del Negro), y los ingleses denonimaron a los comercios de la rama "Maison de Deuil" (Casas de Duelo). Las casas especializadas en el negro se publicitaban diariamente en periódicos y revistas.
































El tiempo de luto estaba perfectamente estipulado según el parentesco con el difunto como hemos visto. No sólo abarcaba la indumentaria, sino también a las activiades que se paralizaban y también a la casa, que permanecía con las ventanas cerradas y las cortinas corridas. Los relojes se paraban al momento del fallecimiento. La servidumbre también vestía de luto.















































Las carrozas y los caballos que tiraban de los coches eran adornados con plumas de avestruz negra. Si era un niño las plumas eran blancas y el ataúd también.






















A veces se contrataba a gente para que caminara con el cortejo fúnembre, es una práctica que viene del Imperio Romano, significa que la persona que ha fallecido era un ser grande, llorado y reverenciado por todos. Por otro lado el funeral de una persona pobre tenía que ser en domingo, cuando no se trabajaba y el cadáver permanecía en la casa hasta ese momento.

En la Inglaterra victoriana la muerte formaba parte fundamental de la vida. Era como un evento social inevitable, por eso estaba establecido cómo actuar cuando llegaba el momento. El negro era el color que mejor representaba el luto porque simboliza la ausencia de luz.
La tasa de mortalidad era elevadísima y surge un arte macabro; la fotografía post-morten. Era habitual sobre todo con los niños, para tener un recuerdo. Se enviaban como agradecimiento a los familiares y asistentes al entierro o a los que no habían podido estar presentes. También se conservaban mechones de cabello del difunto y se fabricaban joyas con ellos.























Había cuatro periodos de luto.
El primer periodo o luto riguroso duraba un año y un día. Los trajes de las mujeres eran de dos piezas (un corpiño y una falda). La clase alta iba a la moda con trajes en seda o lana de color negro. La clase media podía elegir entre lana negra, algodón e incluso seda. Y la clase baja se hacía trajes de algodón o teñía los que ya tenía. El rasgo más distintivo era el lergo velo hasta la cintura o las rodillas, el uso del bonete, generalmente de crepé blanco y la ausencia de joyas (si se usaban eran negras, de azabache). Las mujeres sólo dejaban sus casas para ir a la iglesia o visitar a algún familiar directo. Si la mujer no tenía ingresos e hijos pequeños que críar se permitía el matrimonio después de este periodo.
El segundo periodo duraba 6 meses o hasta el fin de sus días (como fue el caso de la reina Victoria). El bonete se podía adornar con flores y cintas, blancas o negras y el velo se acortaba y se podía elevar sobre la cabeza. Además de las joyas de azabache se podían usar joyas hechas del cabello del difunto en broche o brazalete.

















El tercer periodo duraba entre 3 y 6 meses. Los adornos de crepé se reemplazaban por adornos de seda negra, cinta negra y encaje. El velo se acortaba aún más o se dejaba de usar, al igual que el bonete.
Y el cuarto periodo o medio luto duraba seis meses o hasta el fin de los sus días. Los trajes podían ser diseñados a la última moda con colores de medio luto, como gris, violeta, lila, malva y blanco.

Las joyas durante el luto solían ser de azabache, se consideraba el material más apropiado. Su demanda llevó a la búsqueda de imitaciones como el llamado azabache francés, mezcla de vidrio negro con plomo que podía trabajarse a molde. Pero también podían ser de vidrio o ebonita. La ebonita (Goodyear, 1844) es un plástico natural que se presentó en la Exposición Universal de Londres en 1851 y que pronto se utilizó para fabricar joyas más asequibles y concebidas para usarse temporalmente. Es un material negro, duro y quebradizo obtenido a partir de la vulcanización del caucho con azufre, que se trabaja a torno para obetener piezas pequeñas a bajo coste.








































Cuando las mujeres terminaban su luto y querían reintegrarse en la sociedad debían dejar tarjetas a sus amigos y conocidos para avisar que podían recibir y realizar visitas.

El viudo sólo tenía un periodo de luto, entre seis meses y un año. Podía continuar su vida normal y continuar trabajando. Su traje debía ser de género oscuro, sombrero y brazo adornados con cinta de crepé.
El luto de los niños entre 15 y 17 años eran trajes blancos con adornos negros en el verano y gris con adornos negros en invierno. Los menores de 15 años no usaban luto. A las chicas a los 17 años se las consideraba ya mujeres, así que si moría un familiar debía llevar luto riguroso.

Como es normal había muchas supersticiones en torno a la muerte y sus consecuencias; no se debía acudir a un funeral embarazada; los espejos se cubrían porque existía la creencia de que el espíritu del difundo quedaba atrapado en ellos; si el difundo había llevado una buena vida crecerían flores en su tumba, si no sólo maleza; se detenían los relojes en la habitación donde fallecía el difunto para no tener mala suerte; no se usaba nada nuevo en el funeral y menos zapatos; si llovía sobre el cadáver iría al cielo...

Por suerte en 1901 con la muerte de la reina Victoria comienza el periodo Eduardino y el luto va desapareciendo. La moda cambió y las mujeres ya no tenían que seguir la etiqueta del luto tan estricto y rígido.



martes, 6 de agosto de 2013

SHADE PARADE BY CHANEL

Aunque de hace ya unas temporadas, queremos compartir con vosotras un vídeo especial.

En él, la marca Chanel nos muestra su nueva (hoy ya antigua) colección de lacas de uñas de una manera diferente. Es mejor verlo que leerlo.

¿A qué estáis esperando? Disfrutad.


miércoles, 31 de julio de 2013

OJAL DE LA CHAQUETA

















No sé si alguna vez os habéis preguntado por qué tienen un ojal las chaquetas de caballero, si sirve para algo o es meramente decorativo.
Hoy en día se utiliza para llevar una flor o todo tipo de insignias y pins, pero ¿alguna vez ha tenido alguna utilidad?






























Existen dos teorías muy diferentes sobre su origen, una es más seria y seguramente es la más acertada, la otra es más romántica, por eso no hemos querido dejar de contaros ninguna.
La más creíble es que tiene origen militar. Las casacas militares venían abrochadas en el punto de arranque del cuello y se desabrochaban sólo por comodidad. Los sastres mantuvieron el ojal en el lugar en que se encontraba aunque en la actualidad no existe botón al otro lado.



































La otra teoría vendría de la mano del príncipe consorte Alberto de Sajonia (1819 - 1861) casado con la reina Victoria I del Reino Unido. Es sabido que Alberto era un hombre que destacaba por su elegancia y caballerosidad y cuentan que siendo novios un día su prometida le regaló una rosa y él, que era tan galante se hizo un agujero en la solapa de la chaqueta que llevaba puesta para ponerse la flor. A partir de ese momento se hizo colocar un ojal en todas sus chaquetas. Los sastres de la época enseguida pusieron de moda la idea del ojal para llevar un flor en él.







































Hoy en día el ojal también se hace en las chaquetas femeninas.
Y vosotros, ¿con cuál os quedáis?

sábado, 27 de julio de 2013

EDITH HEAD. REALIDAD Y FICCIÓN

Seguro que habéis visto la peli de animación de "Los Increibes", y si no os la recomendamos nosotras.Además de Mr. Increible, Elastigirl o la niña invisible, hay un personaje muy divertido que no tiene poderes, pero desempeña un papel importantísimo, como es proporcionar los trajes a los superhéroes, porque, ¿qué sería de los superhéroes sin sus míticos e inigualables trajes?
Este personaje es Edna Moda, una pequeña mujer nerviosa y activa pero grande en creatividad y diseño. Este personaje tan entrañable y que da mucha vida y movimiento a la película es un homenaje a la gran diseñadora Edith Head (San Bernardino 1897 - Los Ángeles 1981).
Con ese look tan característico e intelectual, conquistaría Hollywood. Apenas metro cincuenta de altura, corte de pelo francés, que después cambiaría por un flequillo impecable o tupé, y sus redondas gafas oscuras que sólo usaba para trabajar y que no eran de sol, sino gafas graduadas azules cuyas lentes tenían un color que permitía ver cómo quedaría la ropa fotografiada en blanco y negro; cuando estaba con sus amigos utilizaba gafas normales.



















Esta gran creadora se convirtió en la principal diseñadora de la Paramount Pictures en 1933 y después trabajó en los estudios Universal. Perfeccionista, exigente, con carácter firme, ambiciosa y con mucho amor propio, ganó ocho Oscar a lo largo de sus 50 años de carrera, aunque estuvo nominada en 35 ocasiones y trabajó en más de 1.100 películas. Diseñó el vestuario de un centenar de filmes inolvidables, pero sobre todo fue la artícife de buena parte del glamour de los años dorados del cine y vistió a mujeres de todas las edades, estilos, épocas y registros posibles.
Edith Head reinventó el glomour en el cine y se convirtió en un icono de Hollywood, y todo gracias a un anuncio del periódico en el que buscaban diseñadores de vestuario para la película de "Los diez mandamientos" de Cecil B. DeMille para los estudios de la Paramount en Hollywood.
En aquella época, 1924, Edith daba clases de arte en un instituto y presentó los bocetos de sus alumnos como si fueran suyos. Consiguió el trabajo pero tuvo que decir la verdad cuando le pidieron hacer un boceto, aun así demostró tener talento natural para el diseño y desde entonces y hasta los años setenta, fue construyendo una de las leyendas de la historia del cine.
























Entorno a ella también hay muchas historias o a lo mejor son historias tergiversadas que se van convirtiendo en leyendas, a las que según pasan de boca en boca se les van añadiendo detalles, enfatizando en conversaciones o simplemente contando lo que al emisor le interesa.
Algunas de esas leyendas por ejemplo se creó durante el rodaje de "Eva al desnudo" en una escena en que el personaje llavaba un vestido con escote cuadrado de seda diseñado por Edith. Resultó que el vestido le venía grande por un error de medidas y los tirantes le caían por los hombros, Edith muy resolutiva decidió que lo mejor era que luciera hombros y le aplicó un broche. Esta decisión fue muy alabada y lo convirtieron en un diseño que ya forma parte de la historia del cine.




















                                        Bette Davis en "Eva al desnudo", magnifica película que os encantará.

Se sabe que a raíz de sus trabajos mantuvo amistad personal con muchas actrices como Elizabeth Taylor y Grace Kelly y diseñó el vestido de novia de Nathalie Wood. Y sin embargo con otras, se rumoreaba, que no creó una buena relación, como con Kim Novak.
Pero también es leyenda por reinventar el sarong como traje de noche (Dorothy Lamour), por dar forma al estilo masculino de Marlene Dietrich, por emplear joyas como elementos indispensables, por poner plumas y lentejuelas e incorporar el New Look de Dior en la gran pantalla, por estrechar trajes, subir pantalones, ampliar faldas para marcar la cintura...
Durante los años 30 marcó la moda en las playas de toda América, a base de pareos y bañadores de vivos estampados. Fue uno de sus primeros éxitos, al crear el vestuario para Dorothy Lamour en la película "La princesa de la jungla". Este es uno de los ejemplos de que las creaciones de Edith en muchas ocasiones traspasaron la pantalla e influyeron de forma determinante en la moda de su época.


"Para ser una buena diseñadora en Hollywood una tiene que ser una mezcla de psiquiatra, artista, diseñadora de moda, historiadora, canguro y agente".



"Asegúrate de que no parezca que lo puedes comprar en cualquier tienda. Pero sobre todo, asegúrate de que cuando te vean, se queden con la boca abierta".



Estas son algunas de sus célebres y atinadas frases.






Pero no todo va a ser un cuento de hadas, porque la diseñadora también tenía su genio, como demostró en el rodaje de "Sabrina", cuya protagonista como sabréis es la adorada Audrey Hepburn. Resulta que la actriz pidió expresamente poder lucir vestidos originales de su amigo Hubert de Givenchy, y así lo aceptó el director, Billy Wilder, y la mismíma Edith, pero cuando ganó el Oscar ni le mencionó en los agradecimientos y para más inri ni siquiera apareció en los títulos de crédito de la película.























Lo que es indiscutible es que trabajó incansablemente durante varias décadas, que fue una gran dama del diseño del vestuario y que su trayectoria profesional es una de las más impresionantes de la historia del cine.
En dos ocasiones se interpretó a sí misma, en "Columbo, Requiem for a falling star" y en "Lucy Gallant". Incluso tiene una canción con su nombre; "She thinks she´s Edith Head" del grupo indie estadounidense formado en los 80´, The Might Be Giants.
Se retiró en el año 80, un año antes de morir.
Posee una estrella en el paseo de la fama y en 2003 se imprimieron sellos en Estados Unidos que la mostraban trabajando, además del homenaje de Pixar con el personaje de Edna Moda.










































































Con Grace Kelly para "Atrapa a un ladrón" de Hitchcock (1955).

























Con Carrol Bake en "Los Insaciables" (1964).

























Con Shirley MacLaine en "Noches en la ciudad" (1969).
























Con Elizabeth Taylor en "Un lugar en el sol" (1951).


























Con Hitchcock durante un rodaje.

miércoles, 17 de julio de 2013

REBECA

Todas la hemos usado alguna vez o la usamos con mucha frecuencia. Es una prenda de punto, sin cuello, abrochada por delante por botones cuyo primer botón suele estar a la altura de la garganta (hoy en día también puede llevar cremallera), muy casual, muy ponible y que te puede salvar de un aprieto en cualquier momento.
A veces la llamamos rebeca y, a veces la llamamos chaqueta. En verdad es lo mismo, en España empezó a llamarse rebeca a raíz de la película homónima de Alfred Hitchcock (1940) que se titulaba así. La razón es que la protagonista llevaba en varias escenas una chaqueta, normalmente a juego con el jersey del mismo tono.
Una curiosidad sobre esta película, que si no habéis visto os recomendamos que la veáis porque es súper entretenida, es que la mujer a quien corresponde este nombre "Rebeca" no aparece en toda la película, o ¿sí? Descubridlo vosotros mismos.
















































































La palabra chaqueta viene de otra palabra en desuso "jaqueta", que a su vez viene del francés "jaquette". La chaqueta como hoy en día la conocemos es una prenda exterior de vestir, con mangas y abierta por delante, que cubre el tronco.
Además de rebeca y chaqueta existen más palabras para nombrar prendas similares como cárdigan, suéter o jersey, todas se parecen pero cada una tiene unas características diferentes.
El cárdigan debe su nombre a James Thomas Brudenell, séptimo conde de Cardigan, que popularizó su uso. Es una chaqueta deportiva de punto, con escote en pico, generalmente sin cuello. Esta prenda se popularizó durante la guerra como tantas otras prendas, pero eso ya lo hablaremos en otro momento.
Otra prenda de similares características que hemos nombrado antes es el jersey. Esta prenda de vestir de punto, cerrada y con mangas, que cubre desde el cuello hasta la cintura aproximadamente. El cuello puede ser de pico o redondo.




















Las primeras prendas que aparecieron en el mercado fue a mediados del año 1600 en las dos islas británicas del Canal de la Mancha: Jersey y Guernesey. Se elaboraban a mano y lo hacian las mujeres de los pescadores y marineros. Se usaba compo distintivo y cada familia tenía su propio estilo, dibujo y color. Era especialmente importante en los naufragios de modo que los pescadores que morían ahogados en el mar eran fácilmente reconocidos por sus familias cuando el cadáver llagaba a la orilla.
Durante más de 300 años estas prendas de punto continuaron siendo únicamente para campesinos y pescadores, hasta que aproximadamente en 1864, y coincidiendo con el auge de la práctica del deprote, las prendas adquirieron gran popularidad y la palabra jersey se conviertió en sinónimo de prenda de punto deportiva. Por las mismas fechas llegó también a América y los deportista lo adoptaron con el nombre de suéter, que quiere decir; el que suda o sudadera. Este último termino "sudadera" se pone de moda en los años 80 hasta nuestros días y además se le suele añadir una capucha, más como decoración que para ser usada. A lo llamamos sudadera hoy en día está confeccionada en algodón.



































La rebeca es una prenda que se sigue usando, las puedes encontrar en todos los colores, combina bien tanto con falda como con pantalón, en invierno y en verano por si refresca y las hay desde las más clásicas hasta las más modernas con calados, bordados, lentejuelas...

 










 
 


miércoles, 10 de julio de 2013

RENÉ LACOSTE





















Una marca con historia, pero de las buenas.

Es un clásico que nunca pasa de moda, que nunca desentona, que nunca defrauda.

El cocodrilo que cumple este año sus 80 años de vida nos sorprende con una colección de aniversario. El encargado de llevarlo a cabo ha sido Peter Saville que ha diseñado el logo conmemorativo. Se han lanzado a la venta 12 kits diferentes de edición limitada (uno por cada mes del año) del polo clásico. Sólo están en venta exclusiva en la L-80 store de Facebook que Lacoste ha creado para la ocasión. Dos simples pelotas de tenis sirven como base para componer los números 8 + 0 = 80. Si te apetece ver el proceso de personalización de los polos te recomendamos los 12 videos (cada uno dura 23 segundos) en los que se muestra el proceso, los puedes encontrar en youtube.
Además de polos y camisetas de algodón han versionado vestidos de piqué fabricados en ocho tejidos y modelos, el más original en cuero. También han sacado unas zapatillas tipo alpargata con suela gruesa de esparto. Y la estrella de la colección es un collar de cordón con el cocodrilo en metal lacado en blanco, de edicaión limitada.
































René Lacoste (París, 1904), famoso tenista francés en la década de los 20 y primeros 30, que nada tenía que ver con la moda ni con las empresas textiles, fue el fundador en 1929, de la compañía Lacoste, mundialmente conocida por su ropa, especialmente para tenis y golf. Para llevar a cabo su compañía se asoció con André Gillier, propietario y presidente de la compañía francesa de géneros de punto más grande de la época.
Esta idea de crear una marca de ropa y que el logo fuera un cocodrilo, deriva de su apodo, el apodo que un periodista del Boston Post le puso tras escucharle hacer una apuesta con el capitán de la selección francesa en un troneo en Boston: si ganaba el partifo del día siguiente, recibiría una maleta de piel de cocodrilo. No ganó el partido y por consiguiente no recibió la maleta de piel de cocodrilo, pero gracias a eso el periodista que lo había escuchado todo le apodó "El Cocodrilo" y desde entonces así fue conocido.
Después de este suceso se hizo bordar un cocodrilo en la solapa de su chaqueta, ya que en aquella época los jugadores llevaban no sólo pantalón largo sino también chaqueta, nada de manga corta. El diseño lo realizó un amigo suyo. Está claro que el mote le gustó y gracias a él hoy existe el universo Lacoste.


























Ganó numerosos premios y campeonatos tanto como jugador de singles como de dobles.

Además de tenista y empresario fue un gran inventor. Inventó una máquina lanzadora de pelotas (para sustituir a su entrenador cuando éste no podía ayudarle), la raqueta de tenis con marco de acero, el dispositivo antivibración de las cuerdas, el dispositivo de amortiguamiento que, cuando se coloca en el extremo del mango, mejora la velocidad de la pelota al tiempo que reduce el riesgo de sufrir epicondilitis (codo de tenista). Y cuando murió reflexionaba sobre una idea nueva de clase de pelota.




















Como sabéis Lacoste fabrica ropa, calzado, cinturones, relojes, perfumes, maletas, bolsos... y otros muchos artículos con su logo fetiche. Su producto más famoso es su camisa polo, hecha de material de piqué con el cocodrilo verde bordado en el lado izquierdo del pecho. El primero que salió al mercado fue bautizado como L.12.12., era el prototipo de los polos Lacoste.
























Murió el 12 de octubre de 1996, en Saint Jean de Luz, a los 92 años.


sábado, 6 de julio de 2013

LAS REBAJAS


























Todos sabemos lo que son las rebajas, y algunas, porque nos pasa más a las mujeres que a los hombres (las cosas son como son...) sueñan con ellas para poder comprar un montón de cosas que si no no comprarían o que se les escapa del presupuesto.

Este tipo de venta es relativamente reciente. Fue un empresario norteamericano, Fred Lazarus Jr., quién en los años 30 tras la depresión del 29, decidió dar salida a toda aquella ropa que no se vendía durante la temporada y quedaba arrinconada en los almacenes. Decidió crear unos días específicos tras cada temporada, en los que el género excedente podía adquirirse por un precio inferior al que tenía. Pensó que le vendría más a cuenta venderlo por un precio inferior que comérselo con patatas ocupando sitio en el almacén.





















Años más tarde decidió aplicar las rebajas unos días antes de la Navidad y en 1939 convenció al mismísimo Roosevelt para que adelantara una semana en el calendario la celebración del Día de Acción de Gracias para que hubiera más días de ventas de productos y regalos navideños.

En España las rebajas no llegaron hasta una década después, y fue por la competencia que existía entre El Corte Inglés y Galerías Preciados, quienes competían por los mejores precios.
























Gracias a este gran visionario hoy podemos disfrutar de las rebajas, pero hay que tener cuidado, un cierto control de lo hacemos, no picar en lo que las tiendas quieren y comprar lo que realmente necesitamos y verdaderamente merece la pena.

Nosotras ya hemos hecho nuestras primeras compras de rebajas, ¿a qué esperáis?