Hoy os vamos a hablar de este clásico atemporal. Una prenda versátil, para todo tipo de outfits, casual, demin, fiesta.., un comodín que siempre debes tener en mente.
Las originarias son las de Burberry, su precio no baja de entre 1.200 euros a 1.400. Como fondo de armario es una apuesta segura para una prenda que te durará toda la vida. Pero si lo que te gusta es cambiar, ya que hoy en día las encuentras en todos los colores y modelos, no hay problema porque todas las firmas sacan nuevos modelos cada temporada y las puedes encontrar desde 20 euros.
Celebrities de todo el mundo lo han incorporado a su fondo de armario y es fácil ver en las revistas mil propuestas y formas de llevarlo. La opción estrella es hacer un nudo con el cinturón y ladearlo para darle un toque desenfadado.
El nombre de gabardina deriva del tejido impermeable que Thomas Burberry utilizó para confeccionarlas en 1879, con un paño triplemente impermeabilizado para repeler el agua, mientras las aberturas en el tejido permitían la ventilación. Este material fue usado por los primeros exploradores del polo y los pioneros en aviación ya que protege contra las condiciones climatológicas más extremas.
Después de la Gran Guerra, cuando los soldados regresaron a casa trajeron consigo este abrigo incorporándolo a la vida civil y caracterizando así un estilo: el del look inglés.
Las trincheras fueron la referencia de Burberry para crear esta prenda, por eso el nombre "trench", que en inglés significa trinchera, zanja. Por eso cada detalle del trench coat evolucionó para servir a un propósito concreto, superando así al resto de prendas de abrigo de la época. Se añadieron trabillas para distinguir el rango de los oficiales, la solapa decorativa mejoró la protección del pecho, mientras que la solapa impermeable sobre la parte alta de la espalda garantizaba que la lluvia se precipitase hacia el suelo protegiendo el resto del cuerpo.
La confección de esta prenda exige más de 100 procesos independientes. El más elaborado es el del cuello, el detalle exclusivo de la marca. El artesano realiza más de 180 puntadas a mano para darle una curva fluida que se adapte perfectamente al cuerpo.
El cinturón lleva cuatro líneas de puntadas para mantener su rigidez y las anillas metálicas en forma de D, usadas originalmente para llevar el equipo militar, rinden tributo al diseño de la época.
Los trench coat Burberry llevan forro de checks Burberry en los colores icónicos: cámel, marfil, rojo y negro. Este forro se coloca de forma que los checks queden simétricos. Este checks es lo que actualmente se denomina tartán.
Los tonos clásicos son el miel, piedra y negro.
Esta legendaria prenda hoy en día continúa siendo una de las más demandadas, sobre todo durante la primavera, una estación ideal para lucirla puesto que el clima no acaba de ser del todo cálido y siempre nos puede pillar un chaparrón inesperado y más en estos días y este comienzo de Semana Santa.
Os vamos a dar algún consejillo (por si os hace falta) de cómo y cuándo usar vuestros trench.
- Puedes usarlo tanto en invierno como en verano, sobre todo en otoño y primavera.
- No sólo para días de lluvia, también soleados.
- Si eres alta puedes permitirte usarlo por debajo de la rodilla y si eres de altura más baja usalo un poco más arriba de la rodilla o por debajo de la cadera.
- Anudado a la cintura con doble nudo.
- Es idóneo tanto para la oficina como para reuniones laborales.
- Puedes y debes realzarlo usando algún foulard estampado.
- Para look más casual con colores llamativos o estampados.
- Con un vaquero siempre es un acierto.
- Las botas de caña alta son un excelente aliado.
- Combínalo con una falda lápiz y una blusa para la oficina o para una cena.
- Con jersey de cuello alto y pantalón.
- Puede usarse con vestido pero recomendamos que no pase el largo del trench.
- Para cócteles o un after office (genial). No para fiestas.
¿Tienes un trench en tu vida?
miércoles, 9 de abril de 2014
miércoles, 4 de diciembre de 2013
PAÑUELITO, PAÑUELITO...
Cuando el frío aprieta, los complementos que utilizamos van en aumento. Gorros, guantes y bufandas pasan a formar parte de nuestro uso diario.
Y hay quien, como nosotras, es fan de los pañuelos, que utilizamos a diario como si fueran collares y que, sin duda, pueden dar el toque final a un outfit sobrio o aburrido. Pero aunque los utilicemos con mucha asiduidad no nos gusta repetir la manera de llevarlo y hemos descubierto 25 maneras de llevar un pañuelo que hoy queremos compartir con vosotros.
Fijaos bien porque todas son distintas e increíblemente fáciles de reproducir. Coged espejo, pañuelo ¡y a practicar!
Y hay quien, como nosotras, es fan de los pañuelos, que utilizamos a diario como si fueran collares y que, sin duda, pueden dar el toque final a un outfit sobrio o aburrido. Pero aunque los utilicemos con mucha asiduidad no nos gusta repetir la manera de llevarlo y hemos descubierto 25 maneras de llevar un pañuelo que hoy queremos compartir con vosotros.
Fijaos bien porque todas son distintas e increíblemente fáciles de reproducir. Coged espejo, pañuelo ¡y a practicar!
miércoles, 27 de noviembre de 2013
MOUSTACHE TIME
Hace un año por estas fechas vivimos una invasión que no nos ha abandonado todavía, y que pinta seguir con nosotros durante mucho tiempo más. Fue la invasión de los bigotes. Los había y hay por todas partes: en anillos, camisetas, tazas de café, pañuelos,… pero, ¿por qué?
Es una idea que surge en el año 2003 en Australia, cuando un grupo de hombres dejaron crecer su bigote durante el mes de noviembre para apoyar a un amigo que sufría un cáncer de próstata. A partir de entonces, fueron muchos los países y las personas que se fueron uniendo a la moda del moustache. Y no sólo hombres, también mujeres que decidieron decorar sus looks añadiendo dicho dibujo.
Además también se pueden realizar donaciones a través de su página web y contribuir así a la investigación médica.
No se trata de una moda caprichosa y sin sentido. Va más allá y seguro que desde hoy, empiezas a mirar los bigotes de otra manera.
¡Bienvenidos al mes de Moviembre!
Es una idea que surge en el año 2003 en Australia, cuando un grupo de hombres dejaron crecer su bigote durante el mes de noviembre para apoyar a un amigo que sufría un cáncer de próstata. A partir de entonces, fueron muchos los países y las personas que se fueron uniendo a la moda del moustache. Y no sólo hombres, también mujeres que decidieron decorar sus looks añadiendo dicho dibujo.
Además también se pueden realizar donaciones a través de su página web y contribuir así a la investigación médica.
No se trata de una moda caprichosa y sin sentido. Va más allá y seguro que desde hoy, empiezas a mirar los bigotes de otra manera.
¡Bienvenidos al mes de Moviembre!
miércoles, 13 de noviembre de 2013
NOVIAS DE BLANCO
Alguna vez te has preguntado ¿por qué las novias van de blanco? y, ¿siempre ha sido así o desde cuándo? Pues para eso estamos nosotras aquí, para aclararte esas pequeñas dudas y contarte alguna cosilla curiosa.
Fueron las bodas de la realeza europea las que marcaron la tendencia que heredaría la cultura occidental de ir de blanco al altar. El blanco simboliza la pureza y virginidad de la novia, por eso más tarde es la iglesia quien recoge este símbolo y lo hace suyo.
El primer tarje de novia blanco del que se habla es el de la reina Victoria de Inglaterra, aunque antes que ella, en 1558, María Estuardo ya fue de blanco en su boda con Francisco II, pero más que por un capricho por ser el color correspondiente al ducado de Guisa.
Pues bien, es la reina Victoria en 1840 la que se casa de blanco por primera vez por capricho y con ella se desata la tradición. Todas las jóvenes nobles y de alta cuna al verla desean poder casarse de blanco, como la reina, porque eso marcaba su posición y su cercanía a las altas esferas.
Hasta entonces las novias se casaban de negro, de flores, estampados...de colores sufridos, porque ya que hacían el esfuerzo de gastar un dinero en estrenar un vestido, elegían una tela sufridita par poder aprovecharlo los domingos, o en ocasiones especiales.
El blanco por ser un color tan delicado y tan poco agradecido no era un color común. De ahí que la gente que podía permitírselo, y las que pretendían aparentar que se lo podían permitir, se decidieran por el blanco aun así les costase la herencia.
Fueron las bodas de la realeza europea las que marcaron la tendencia que heredaría la cultura occidental de ir de blanco al altar. El blanco simboliza la pureza y virginidad de la novia, por eso más tarde es la iglesia quien recoge este símbolo y lo hace suyo.
El primer tarje de novia blanco del que se habla es el de la reina Victoria de Inglaterra, aunque antes que ella, en 1558, María Estuardo ya fue de blanco en su boda con Francisco II, pero más que por un capricho por ser el color correspondiente al ducado de Guisa.
Pues bien, es la reina Victoria en 1840 la que se casa de blanco por primera vez por capricho y con ella se desata la tradición. Todas las jóvenes nobles y de alta cuna al verla desean poder casarse de blanco, como la reina, porque eso marcaba su posición y su cercanía a las altas esferas.
Boda de la reina Victoria con el príncipe Alberto, pintura de George Hayter.
Hasta entonces las novias se casaban de negro, de flores, estampados...de colores sufridos, porque ya que hacían el esfuerzo de gastar un dinero en estrenar un vestido, elegían una tela sufridita par poder aprovecharlo los domingos, o en ocasiones especiales.
El blanco por ser un color tan delicado y tan poco agradecido no era un color común. De ahí que la gente que podía permitírselo, y las que pretendían aparentar que se lo podían permitir, se decidieran por el blanco aun así les costase la herencia.
viernes, 23 de agosto de 2013
EL LUTO
Hasta nuestra visita al "Museo del Traje" nunca me había planteado de dónde venía el luto o por qué vestimos de luto cuando alguién allegado a nosotros fallece.
La asociación del color negro con el duelo por la pérdida de familiares cercanos es fruto de la época romántica en la cultura latina, católica y protestante, a partir de las primeras décadas del siglo XIX.
Durante el Romanticismo (1833-1868) artistas y poetas exaltaron el sentimiento, el duelo y la muerte con el amor trágico, fue entonces cuando se generalizaron las manifestaciones externas del duelo, que se mantuvieron casi intactas hasta muy avanzado el siglo XX. Era un tema de máxima actualidad.
En 1861 se producen en Inglaterra dos hechos determinantes que posicionan el luto en la vida social cotidiana. Uno fue la muerte de la reina madre, a la que siguió, muy pocos meses después, la del príncipe Alberto, del que ya os hemos hablado, esposo amantísimo de la reina Victoria; que supuestamente se hizo un agujero en la solapa de su chaqueta para colocarse la flor que ella le habia regalado.
Como consecuencia de estas dos defunciones, la corte inglesa se sumió en un riguroso luto, situación que en el caso específico de la soberana se iba a prolongar durante décadas, hasta su muerte cuarenta años después. Así pues, siguiendo las pautas establecidas por la doliente Victoria, durante la segunda mitad del siglo XX se estableció en toda Europa la costumbre de adoptar una imagen externa específica cuando moría un miembro de la familia. Sin embargo, en España la tradición del luto negro la hicieron oficial los Reyes Católicos por motivos económicos.
El siglo XIX fue uno de los siglos donde todas las costumbres sociales estaban reguladas por una estricta normativa o etiqueta, y dentro de ella el luto adquirió un papel muy importante con bastante rigidez e inmovilidad, de ahí la gran cantidad de manuales de urbanidad que se publicaban en toda Europa. Un ejemplo es esta cita de un manual español fechado en 1885: "¿Qué tiempos han de durar los lutos? La costumbre más general es de un año o dos por los esposos, padres e hijos; seis meses al menos por abuelos y hermanos; tres por tíos o sobrinos, y uno por parientes más distantes. En esos plazos y en los aniversarios, el porte ha de estar en armonía con el vestido, pues choca ver con algaraza y broma, o en toros y diversiones, a los que visten de luto riguroso."
Vemos que el duelo debe prolongarse más allá del entierro, además hay que cuidar la apariencia externa en el vestir y en el comportamiento. Este comportamiento se presuponía con mayor énfasis en la mujer que en el hombre, de manera que el duelo quedó ligado inexcusablemente a los mienbros femeninos de la familia. En el caso de los hombres, la normativa fue, por diversas razones, aplicada y exigida con mucho menos rigor. Los hombres llebaban botones de luto para el ojal de la solapa y cadenas de color negro para llevar el reloj. Las mujeres vestían al dictado de la moda largos velos de crespón negro y vestidos de bombacina, un tejido mate que mezclaba lana y seda, también los guantes, los sombreros, las sombrillas, los abanicos o los pañuelos de mano debían ser negros.
La oferta cubría también las necesidades del periodo que seguía al luto más riguroso, el denominado "alivio" o "medio luto", durante el cual se permitía la introducción, en pequeñas dosis de colores como el gris, el blanco o el morado, así como discretos elementos decorativos. En París estaba situado el mayor emporio dedicado a esta especialidad la: "Grand Maison de Noir" (La Gran Casa del Negro), y los ingleses denonimaron a los comercios de la rama "Maison de Deuil" (Casas de Duelo). Las casas especializadas en el negro se publicitaban diariamente en periódicos y revistas.
El tiempo de luto estaba perfectamente estipulado según el parentesco con el difunto como hemos visto. No sólo abarcaba la indumentaria, sino también a las activiades que se paralizaban y también a la casa, que permanecía con las ventanas cerradas y las cortinas corridas. Los relojes se paraban al momento del fallecimiento. La servidumbre también vestía de luto.
Las carrozas y los caballos que tiraban de los coches eran adornados con plumas de avestruz negra. Si era un niño las plumas eran blancas y el ataúd también.
A veces se contrataba a gente para que caminara con el cortejo fúnembre, es una práctica que viene del Imperio Romano, significa que la persona que ha fallecido era un ser grande, llorado y reverenciado por todos. Por otro lado el funeral de una persona pobre tenía que ser en domingo, cuando no se trabajaba y el cadáver permanecía en la casa hasta ese momento.
En la Inglaterra victoriana la muerte formaba parte fundamental de la vida. Era como un evento social inevitable, por eso estaba establecido cómo actuar cuando llegaba el momento. El negro era el color que mejor representaba el luto porque simboliza la ausencia de luz.
La tasa de mortalidad era elevadísima y surge un arte macabro; la fotografía post-morten. Era habitual sobre todo con los niños, para tener un recuerdo. Se enviaban como agradecimiento a los familiares y asistentes al entierro o a los que no habían podido estar presentes. También se conservaban mechones de cabello del difunto y se fabricaban joyas con ellos.
Había cuatro periodos de luto.
El primer periodo o luto riguroso duraba un año y un día. Los trajes de las mujeres eran de dos piezas (un corpiño y una falda). La clase alta iba a la moda con trajes en seda o lana de color negro. La clase media podía elegir entre lana negra, algodón e incluso seda. Y la clase baja se hacía trajes de algodón o teñía los que ya tenía. El rasgo más distintivo era el lergo velo hasta la cintura o las rodillas, el uso del bonete, generalmente de crepé blanco y la ausencia de joyas (si se usaban eran negras, de azabache). Las mujeres sólo dejaban sus casas para ir a la iglesia o visitar a algún familiar directo. Si la mujer no tenía ingresos e hijos pequeños que críar se permitía el matrimonio después de este periodo.
El segundo periodo duraba 6 meses o hasta el fin de sus días (como fue el caso de la reina Victoria). El bonete se podía adornar con flores y cintas, blancas o negras y el velo se acortaba y se podía elevar sobre la cabeza. Además de las joyas de azabache se podían usar joyas hechas del cabello del difunto en broche o brazalete.
El tercer periodo duraba entre 3 y 6 meses. Los adornos de crepé se reemplazaban por adornos de seda negra, cinta negra y encaje. El velo se acortaba aún más o se dejaba de usar, al igual que el bonete.
Y el cuarto periodo o medio luto duraba seis meses o hasta el fin de los sus días. Los trajes podían ser diseñados a la última moda con colores de medio luto, como gris, violeta, lila, malva y blanco.
Las joyas durante el luto solían ser de azabache, se consideraba el material más apropiado. Su demanda llevó a la búsqueda de imitaciones como el llamado azabache francés, mezcla de vidrio negro con plomo que podía trabajarse a molde. Pero también podían ser de vidrio o ebonita. La ebonita (Goodyear, 1844) es un plástico natural que se presentó en la Exposición Universal de Londres en 1851 y que pronto se utilizó para fabricar joyas más asequibles y concebidas para usarse temporalmente. Es un material negro, duro y quebradizo obtenido a partir de la vulcanización del caucho con azufre, que se trabaja a torno para obetener piezas pequeñas a bajo coste.
Cuando las mujeres terminaban su luto y querían reintegrarse en la sociedad debían dejar tarjetas a sus amigos y conocidos para avisar que podían recibir y realizar visitas.
El viudo sólo tenía un periodo de luto, entre seis meses y un año. Podía continuar su vida normal y continuar trabajando. Su traje debía ser de género oscuro, sombrero y brazo adornados con cinta de crepé.
El luto de los niños entre 15 y 17 años eran trajes blancos con adornos negros en el verano y gris con adornos negros en invierno. Los menores de 15 años no usaban luto. A las chicas a los 17 años se las consideraba ya mujeres, así que si moría un familiar debía llevar luto riguroso.
Como es normal había muchas supersticiones en torno a la muerte y sus consecuencias; no se debía acudir a un funeral embarazada; los espejos se cubrían porque existía la creencia de que el espíritu del difundo quedaba atrapado en ellos; si el difundo había llevado una buena vida crecerían flores en su tumba, si no sólo maleza; se detenían los relojes en la habitación donde fallecía el difunto para no tener mala suerte; no se usaba nada nuevo en el funeral y menos zapatos; si llovía sobre el cadáver iría al cielo...
Por suerte en 1901 con la muerte de la reina Victoria comienza el periodo Eduardino y el luto va desapareciendo. La moda cambió y las mujeres ya no tenían que seguir la etiqueta del luto tan estricto y rígido.
La asociación del color negro con el duelo por la pérdida de familiares cercanos es fruto de la época romántica en la cultura latina, católica y protestante, a partir de las primeras décadas del siglo XIX.
Durante el Romanticismo (1833-1868) artistas y poetas exaltaron el sentimiento, el duelo y la muerte con el amor trágico, fue entonces cuando se generalizaron las manifestaciones externas del duelo, que se mantuvieron casi intactas hasta muy avanzado el siglo XX. Era un tema de máxima actualidad.
En 1861 se producen en Inglaterra dos hechos determinantes que posicionan el luto en la vida social cotidiana. Uno fue la muerte de la reina madre, a la que siguió, muy pocos meses después, la del príncipe Alberto, del que ya os hemos hablado, esposo amantísimo de la reina Victoria; que supuestamente se hizo un agujero en la solapa de su chaqueta para colocarse la flor que ella le habia regalado.
Como consecuencia de estas dos defunciones, la corte inglesa se sumió en un riguroso luto, situación que en el caso específico de la soberana se iba a prolongar durante décadas, hasta su muerte cuarenta años después. Así pues, siguiendo las pautas establecidas por la doliente Victoria, durante la segunda mitad del siglo XX se estableció en toda Europa la costumbre de adoptar una imagen externa específica cuando moría un miembro de la familia. Sin embargo, en España la tradición del luto negro la hicieron oficial los Reyes Católicos por motivos económicos.
Reina Victoria
Pricesas de Inglaterra de luto por la muerte de su padre el príncipe Alberto
A la expansión del luto fuera del ámbito europeo también contribuyó la Guerra Civil Americana o Guerra de Secesión (1861-1865). Ambos acontecimientos convirtieron el luto en algo tan cotidiano y tan extendido como la propia muerte.El siglo XIX fue uno de los siglos donde todas las costumbres sociales estaban reguladas por una estricta normativa o etiqueta, y dentro de ella el luto adquirió un papel muy importante con bastante rigidez e inmovilidad, de ahí la gran cantidad de manuales de urbanidad que se publicaban en toda Europa. Un ejemplo es esta cita de un manual español fechado en 1885: "¿Qué tiempos han de durar los lutos? La costumbre más general es de un año o dos por los esposos, padres e hijos; seis meses al menos por abuelos y hermanos; tres por tíos o sobrinos, y uno por parientes más distantes. En esos plazos y en los aniversarios, el porte ha de estar en armonía con el vestido, pues choca ver con algaraza y broma, o en toros y diversiones, a los que visten de luto riguroso."
Vemos que el duelo debe prolongarse más allá del entierro, además hay que cuidar la apariencia externa en el vestir y en el comportamiento. Este comportamiento se presuponía con mayor énfasis en la mujer que en el hombre, de manera que el duelo quedó ligado inexcusablemente a los mienbros femeninos de la familia. En el caso de los hombres, la normativa fue, por diversas razones, aplicada y exigida con mucho menos rigor. Los hombres llebaban botones de luto para el ojal de la solapa y cadenas de color negro para llevar el reloj. Las mujeres vestían al dictado de la moda largos velos de crespón negro y vestidos de bombacina, un tejido mate que mezclaba lana y seda, también los guantes, los sombreros, las sombrillas, los abanicos o los pañuelos de mano debían ser negros.
La oferta cubría también las necesidades del periodo que seguía al luto más riguroso, el denominado "alivio" o "medio luto", durante el cual se permitía la introducción, en pequeñas dosis de colores como el gris, el blanco o el morado, así como discretos elementos decorativos. En París estaba situado el mayor emporio dedicado a esta especialidad la: "Grand Maison de Noir" (La Gran Casa del Negro), y los ingleses denonimaron a los comercios de la rama "Maison de Deuil" (Casas de Duelo). Las casas especializadas en el negro se publicitaban diariamente en periódicos y revistas.
El tiempo de luto estaba perfectamente estipulado según el parentesco con el difunto como hemos visto. No sólo abarcaba la indumentaria, sino también a las activiades que se paralizaban y también a la casa, que permanecía con las ventanas cerradas y las cortinas corridas. Los relojes se paraban al momento del fallecimiento. La servidumbre también vestía de luto.
Las carrozas y los caballos que tiraban de los coches eran adornados con plumas de avestruz negra. Si era un niño las plumas eran blancas y el ataúd también.
A veces se contrataba a gente para que caminara con el cortejo fúnembre, es una práctica que viene del Imperio Romano, significa que la persona que ha fallecido era un ser grande, llorado y reverenciado por todos. Por otro lado el funeral de una persona pobre tenía que ser en domingo, cuando no se trabajaba y el cadáver permanecía en la casa hasta ese momento.
En la Inglaterra victoriana la muerte formaba parte fundamental de la vida. Era como un evento social inevitable, por eso estaba establecido cómo actuar cuando llegaba el momento. El negro era el color que mejor representaba el luto porque simboliza la ausencia de luz.
La tasa de mortalidad era elevadísima y surge un arte macabro; la fotografía post-morten. Era habitual sobre todo con los niños, para tener un recuerdo. Se enviaban como agradecimiento a los familiares y asistentes al entierro o a los que no habían podido estar presentes. También se conservaban mechones de cabello del difunto y se fabricaban joyas con ellos.
Había cuatro periodos de luto.
El primer periodo o luto riguroso duraba un año y un día. Los trajes de las mujeres eran de dos piezas (un corpiño y una falda). La clase alta iba a la moda con trajes en seda o lana de color negro. La clase media podía elegir entre lana negra, algodón e incluso seda. Y la clase baja se hacía trajes de algodón o teñía los que ya tenía. El rasgo más distintivo era el lergo velo hasta la cintura o las rodillas, el uso del bonete, generalmente de crepé blanco y la ausencia de joyas (si se usaban eran negras, de azabache). Las mujeres sólo dejaban sus casas para ir a la iglesia o visitar a algún familiar directo. Si la mujer no tenía ingresos e hijos pequeños que críar se permitía el matrimonio después de este periodo.
El segundo periodo duraba 6 meses o hasta el fin de sus días (como fue el caso de la reina Victoria). El bonete se podía adornar con flores y cintas, blancas o negras y el velo se acortaba y se podía elevar sobre la cabeza. Además de las joyas de azabache se podían usar joyas hechas del cabello del difunto en broche o brazalete.
El tercer periodo duraba entre 3 y 6 meses. Los adornos de crepé se reemplazaban por adornos de seda negra, cinta negra y encaje. El velo se acortaba aún más o se dejaba de usar, al igual que el bonete.
Y el cuarto periodo o medio luto duraba seis meses o hasta el fin de los sus días. Los trajes podían ser diseñados a la última moda con colores de medio luto, como gris, violeta, lila, malva y blanco.
Las joyas durante el luto solían ser de azabache, se consideraba el material más apropiado. Su demanda llevó a la búsqueda de imitaciones como el llamado azabache francés, mezcla de vidrio negro con plomo que podía trabajarse a molde. Pero también podían ser de vidrio o ebonita. La ebonita (Goodyear, 1844) es un plástico natural que se presentó en la Exposición Universal de Londres en 1851 y que pronto se utilizó para fabricar joyas más asequibles y concebidas para usarse temporalmente. Es un material negro, duro y quebradizo obtenido a partir de la vulcanización del caucho con azufre, que se trabaja a torno para obetener piezas pequeñas a bajo coste.
Cuando las mujeres terminaban su luto y querían reintegrarse en la sociedad debían dejar tarjetas a sus amigos y conocidos para avisar que podían recibir y realizar visitas.
El viudo sólo tenía un periodo de luto, entre seis meses y un año. Podía continuar su vida normal y continuar trabajando. Su traje debía ser de género oscuro, sombrero y brazo adornados con cinta de crepé.
El luto de los niños entre 15 y 17 años eran trajes blancos con adornos negros en el verano y gris con adornos negros en invierno. Los menores de 15 años no usaban luto. A las chicas a los 17 años se las consideraba ya mujeres, así que si moría un familiar debía llevar luto riguroso.
Como es normal había muchas supersticiones en torno a la muerte y sus consecuencias; no se debía acudir a un funeral embarazada; los espejos se cubrían porque existía la creencia de que el espíritu del difundo quedaba atrapado en ellos; si el difundo había llevado una buena vida crecerían flores en su tumba, si no sólo maleza; se detenían los relojes en la habitación donde fallecía el difunto para no tener mala suerte; no se usaba nada nuevo en el funeral y menos zapatos; si llovía sobre el cadáver iría al cielo...
Por suerte en 1901 con la muerte de la reina Victoria comienza el periodo Eduardino y el luto va desapareciendo. La moda cambió y las mujeres ya no tenían que seguir la etiqueta del luto tan estricto y rígido.
martes, 6 de agosto de 2013
SHADE PARADE BY CHANEL
Aunque de hace ya unas temporadas, queremos compartir con vosotras un vídeo especial.
En él, la marca Chanel nos muestra su nueva (hoy ya antigua) colección de lacas de uñas de una manera diferente. Es mejor verlo que leerlo.
¿A qué estáis esperando? Disfrutad.
En él, la marca Chanel nos muestra su nueva (hoy ya antigua) colección de lacas de uñas de una manera diferente. Es mejor verlo que leerlo.
¿A qué estáis esperando? Disfrutad.
miércoles, 31 de julio de 2013
OJAL DE LA CHAQUETA
No sé si alguna vez os habéis preguntado por qué tienen un ojal las chaquetas de caballero, si sirve para algo o es meramente decorativo.
Hoy en día se utiliza para llevar una flor o todo tipo de insignias y pins, pero ¿alguna vez ha tenido alguna utilidad?
Existen dos teorías muy diferentes sobre su origen, una es más seria y seguramente es la más acertada, la otra es más romántica, por eso no hemos querido dejar de contaros ninguna.
La más creíble es que tiene origen militar. Las casacas militares venían abrochadas en el punto de arranque del cuello y se desabrochaban sólo por comodidad. Los sastres mantuvieron el ojal en el lugar en que se encontraba aunque en la actualidad no existe botón al otro lado.
La otra teoría vendría de la mano del príncipe consorte Alberto de Sajonia (1819 - 1861) casado con la reina Victoria I del Reino Unido. Es sabido que Alberto era un hombre que destacaba por su elegancia y caballerosidad y cuentan que siendo novios un día su prometida le regaló una rosa y él, que era tan galante se hizo un agujero en la solapa de la chaqueta que llevaba puesta para ponerse la flor. A partir de ese momento se hizo colocar un ojal en todas sus chaquetas. Los sastres de la época enseguida pusieron de moda la idea del ojal para llevar un flor en él.

Hoy en día el ojal también se hace en las chaquetas femeninas.
Y vosotros, ¿con cuál os quedáis?
sábado, 27 de julio de 2013
EDITH HEAD. REALIDAD Y FICCIÓN
Seguro que habéis visto la peli de animación de "Los Increibes", y si no os la recomendamos nosotras.Además de Mr. Increible, Elastigirl o la niña invisible, hay un personaje muy divertido que no tiene poderes, pero desempeña un papel importantísimo, como es proporcionar los trajes a los superhéroes, porque, ¿qué sería de los superhéroes sin sus míticos e inigualables trajes?
Este personaje es Edna Moda, una pequeña mujer nerviosa y activa pero grande en creatividad y diseño. Este personaje tan entrañable y que da mucha vida y movimiento a la película es un homenaje a la gran diseñadora Edith Head (San Bernardino 1897 - Los Ángeles 1981).
Con ese look tan característico e intelectual, conquistaría Hollywood. Apenas metro cincuenta de altura, corte de pelo francés, que después cambiaría por un flequillo impecable o tupé, y sus redondas gafas oscuras que sólo usaba para trabajar y que no eran de sol, sino gafas graduadas azules cuyas lentes tenían un color que permitía ver cómo quedaría la ropa fotografiada en blanco y negro; cuando estaba con sus amigos utilizaba gafas normales.
Esta gran creadora se convirtió en la principal diseñadora de la Paramount Pictures en 1933 y después trabajó en los estudios Universal. Perfeccionista, exigente, con carácter firme, ambiciosa y con mucho amor propio, ganó ocho Oscar a lo largo de sus 50 años de carrera, aunque estuvo nominada en 35 ocasiones y trabajó en más de 1.100 películas. Diseñó el vestuario de un centenar de filmes inolvidables, pero sobre todo fue la artícife de buena parte del glamour de los años dorados del cine y vistió a mujeres de todas las edades, estilos, épocas y registros posibles.
Edith Head reinventó el glomour en el cine y se convirtió en un icono de Hollywood, y todo gracias a un anuncio del periódico en el que buscaban diseñadores de vestuario para la película de "Los diez mandamientos" de Cecil B. DeMille para los estudios de la Paramount en Hollywood.
En aquella época, 1924, Edith daba clases de arte en un instituto y presentó los bocetos de sus alumnos como si fueran suyos. Consiguió el trabajo pero tuvo que decir la verdad cuando le pidieron hacer un boceto, aun así demostró tener talento natural para el diseño y desde entonces y hasta los años setenta, fue construyendo una de las leyendas de la historia del cine.
Entorno a ella también hay muchas historias o a lo mejor son historias tergiversadas que se van convirtiendo en leyendas, a las que según pasan de boca en boca se les van añadiendo detalles, enfatizando en conversaciones o simplemente contando lo que al emisor le interesa.
Algunas de esas leyendas por ejemplo se creó durante el rodaje de "Eva al desnudo" en una escena en que el personaje llavaba un vestido con escote cuadrado de seda diseñado por Edith. Resultó que el vestido le venía grande por un error de medidas y los tirantes le caían por los hombros, Edith muy resolutiva decidió que lo mejor era que luciera hombros y le aplicó un broche. Esta decisión fue muy alabada y lo convirtieron en un diseño que ya forma parte de la historia del cine.
Bette Davis en "Eva al desnudo", magnifica película que os encantará.
Se sabe que a raíz de sus trabajos mantuvo amistad personal con muchas actrices como Elizabeth Taylor y Grace Kelly y diseñó el vestido de novia de Nathalie Wood. Y sin embargo con otras, se rumoreaba, que no creó una buena relación, como con Kim Novak.
Pero también es leyenda por reinventar el sarong como traje de noche (Dorothy Lamour), por dar forma al estilo masculino de Marlene Dietrich, por emplear joyas como elementos indispensables, por poner plumas y lentejuelas e incorporar el New Look de Dior en la gran pantalla, por estrechar trajes, subir pantalones, ampliar faldas para marcar la cintura...
Durante los años 30 marcó la moda en las playas de toda América, a base de pareos y bañadores de vivos estampados. Fue uno de sus primeros éxitos, al crear el vestuario para Dorothy Lamour en la película "La princesa de la jungla". Este es uno de los ejemplos de que las creaciones de Edith en muchas ocasiones traspasaron la pantalla e influyeron de forma determinante en la moda de su época.
"Para ser una buena diseñadora en Hollywood una tiene que ser una mezcla de psiquiatra, artista, diseñadora de moda, historiadora, canguro y agente".
"Asegúrate de que no parezca que lo puedes comprar en cualquier tienda. Pero sobre todo, asegúrate de que cuando te vean, se queden con la boca abierta".
Estas son algunas de sus célebres y atinadas frases.
Pero no todo va a ser un cuento de hadas, porque la diseñadora también tenía su genio, como demostró en el rodaje de "Sabrina", cuya protagonista como sabréis es la adorada Audrey Hepburn. Resulta que la actriz pidió expresamente poder lucir vestidos originales de su amigo Hubert de Givenchy, y así lo aceptó el director, Billy Wilder, y la mismíma Edith, pero cuando ganó el Oscar ni le mencionó en los agradecimientos y para más inri ni siquiera apareció en los títulos de crédito de la película.
Lo que es indiscutible es que trabajó incansablemente durante varias décadas, que fue una gran dama del diseño del vestuario y que su trayectoria profesional es una de las más impresionantes de la historia del cine.
En dos ocasiones se interpretó a sí misma, en "Columbo, Requiem for a falling star" y en "Lucy Gallant". Incluso tiene una canción con su nombre; "She thinks she´s Edith Head" del grupo indie estadounidense formado en los 80´, The Might Be Giants.
Se retiró en el año 80, un año antes de morir.
Posee una estrella en el paseo de la fama y en 2003 se imprimieron sellos en Estados Unidos que la mostraban trabajando, además del homenaje de Pixar con el personaje de Edna Moda.
Este personaje es Edna Moda, una pequeña mujer nerviosa y activa pero grande en creatividad y diseño. Este personaje tan entrañable y que da mucha vida y movimiento a la película es un homenaje a la gran diseñadora Edith Head (San Bernardino 1897 - Los Ángeles 1981).
Con ese look tan característico e intelectual, conquistaría Hollywood. Apenas metro cincuenta de altura, corte de pelo francés, que después cambiaría por un flequillo impecable o tupé, y sus redondas gafas oscuras que sólo usaba para trabajar y que no eran de sol, sino gafas graduadas azules cuyas lentes tenían un color que permitía ver cómo quedaría la ropa fotografiada en blanco y negro; cuando estaba con sus amigos utilizaba gafas normales.
Esta gran creadora se convirtió en la principal diseñadora de la Paramount Pictures en 1933 y después trabajó en los estudios Universal. Perfeccionista, exigente, con carácter firme, ambiciosa y con mucho amor propio, ganó ocho Oscar a lo largo de sus 50 años de carrera, aunque estuvo nominada en 35 ocasiones y trabajó en más de 1.100 películas. Diseñó el vestuario de un centenar de filmes inolvidables, pero sobre todo fue la artícife de buena parte del glamour de los años dorados del cine y vistió a mujeres de todas las edades, estilos, épocas y registros posibles.
Edith Head reinventó el glomour en el cine y se convirtió en un icono de Hollywood, y todo gracias a un anuncio del periódico en el que buscaban diseñadores de vestuario para la película de "Los diez mandamientos" de Cecil B. DeMille para los estudios de la Paramount en Hollywood.
En aquella época, 1924, Edith daba clases de arte en un instituto y presentó los bocetos de sus alumnos como si fueran suyos. Consiguió el trabajo pero tuvo que decir la verdad cuando le pidieron hacer un boceto, aun así demostró tener talento natural para el diseño y desde entonces y hasta los años setenta, fue construyendo una de las leyendas de la historia del cine.
Entorno a ella también hay muchas historias o a lo mejor son historias tergiversadas que se van convirtiendo en leyendas, a las que según pasan de boca en boca se les van añadiendo detalles, enfatizando en conversaciones o simplemente contando lo que al emisor le interesa.
Algunas de esas leyendas por ejemplo se creó durante el rodaje de "Eva al desnudo" en una escena en que el personaje llavaba un vestido con escote cuadrado de seda diseñado por Edith. Resultó que el vestido le venía grande por un error de medidas y los tirantes le caían por los hombros, Edith muy resolutiva decidió que lo mejor era que luciera hombros y le aplicó un broche. Esta decisión fue muy alabada y lo convirtieron en un diseño que ya forma parte de la historia del cine.
Bette Davis en "Eva al desnudo", magnifica película que os encantará.
Se sabe que a raíz de sus trabajos mantuvo amistad personal con muchas actrices como Elizabeth Taylor y Grace Kelly y diseñó el vestido de novia de Nathalie Wood. Y sin embargo con otras, se rumoreaba, que no creó una buena relación, como con Kim Novak.
Pero también es leyenda por reinventar el sarong como traje de noche (Dorothy Lamour), por dar forma al estilo masculino de Marlene Dietrich, por emplear joyas como elementos indispensables, por poner plumas y lentejuelas e incorporar el New Look de Dior en la gran pantalla, por estrechar trajes, subir pantalones, ampliar faldas para marcar la cintura...
Durante los años 30 marcó la moda en las playas de toda América, a base de pareos y bañadores de vivos estampados. Fue uno de sus primeros éxitos, al crear el vestuario para Dorothy Lamour en la película "La princesa de la jungla". Este es uno de los ejemplos de que las creaciones de Edith en muchas ocasiones traspasaron la pantalla e influyeron de forma determinante en la moda de su época.
"Para ser una buena diseñadora en Hollywood una tiene que ser una mezcla de psiquiatra, artista, diseñadora de moda, historiadora, canguro y agente".
"Asegúrate de que no parezca que lo puedes comprar en cualquier tienda. Pero sobre todo, asegúrate de que cuando te vean, se queden con la boca abierta".
Estas son algunas de sus célebres y atinadas frases.
Pero no todo va a ser un cuento de hadas, porque la diseñadora también tenía su genio, como demostró en el rodaje de "Sabrina", cuya protagonista como sabréis es la adorada Audrey Hepburn. Resulta que la actriz pidió expresamente poder lucir vestidos originales de su amigo Hubert de Givenchy, y así lo aceptó el director, Billy Wilder, y la mismíma Edith, pero cuando ganó el Oscar ni le mencionó en los agradecimientos y para más inri ni siquiera apareció en los títulos de crédito de la película.
Lo que es indiscutible es que trabajó incansablemente durante varias décadas, que fue una gran dama del diseño del vestuario y que su trayectoria profesional es una de las más impresionantes de la historia del cine.
En dos ocasiones se interpretó a sí misma, en "Columbo, Requiem for a falling star" y en "Lucy Gallant". Incluso tiene una canción con su nombre; "She thinks she´s Edith Head" del grupo indie estadounidense formado en los 80´, The Might Be Giants.
Se retiró en el año 80, un año antes de morir.
Posee una estrella en el paseo de la fama y en 2003 se imprimieron sellos en Estados Unidos que la mostraban trabajando, además del homenaje de Pixar con el personaje de Edna Moda.
miércoles, 17 de julio de 2013
REBECA
Todas la hemos usado alguna vez o la usamos con mucha frecuencia. Es una prenda de punto, sin cuello, abrochada por delante por botones cuyo primer botón suele estar a la altura de la garganta (hoy en día también puede llevar cremallera), muy casual, muy ponible y que te puede salvar de un aprieto en cualquier momento.
A veces la llamamos rebeca y, a veces la llamamos chaqueta. En verdad es lo mismo, en España empezó a llamarse rebeca a raíz de la película homónima de Alfred Hitchcock (1940) que se titulaba así. La razón es que la protagonista llevaba en varias escenas una chaqueta, normalmente a juego con el jersey del mismo tono.
Una curiosidad sobre esta película, que si no habéis visto os recomendamos que la veáis porque es súper entretenida, es que la mujer a quien corresponde este nombre "Rebeca" no aparece en toda la película, o ¿sí? Descubridlo vosotros mismos.
La palabra chaqueta viene de otra palabra en desuso "jaqueta", que a su vez viene del francés "jaquette". La chaqueta como hoy en día la conocemos es una prenda exterior de vestir, con mangas y abierta por delante, que cubre el tronco.
Además de rebeca y chaqueta existen más palabras para nombrar prendas similares como cárdigan, suéter o jersey, todas se parecen pero cada una tiene unas características diferentes.
El cárdigan debe su nombre a James Thomas Brudenell, séptimo conde de Cardigan, que popularizó su uso. Es una chaqueta deportiva de punto, con escote en pico, generalmente sin cuello. Esta prenda se popularizó durante la guerra como tantas otras prendas, pero eso ya lo hablaremos en otro momento.
Otra prenda de similares características que hemos nombrado antes es el jersey. Esta prenda de vestir de punto, cerrada y con mangas, que cubre desde el cuello hasta la cintura aproximadamente. El cuello puede ser de pico o redondo.
Las primeras prendas que aparecieron en el mercado fue a mediados del año 1600 en las dos islas británicas del Canal de la Mancha: Jersey y Guernesey. Se elaboraban a mano y lo hacian las mujeres de los pescadores y marineros. Se usaba compo distintivo y cada familia tenía su propio estilo, dibujo y color. Era especialmente importante en los naufragios de modo que los pescadores que morían ahogados en el mar eran fácilmente reconocidos por sus familias cuando el cadáver llagaba a la orilla.
Durante más de 300 años estas prendas de punto continuaron siendo únicamente para campesinos y pescadores, hasta que aproximadamente en 1864, y coincidiendo con el auge de la práctica del deprote, las prendas adquirieron gran popularidad y la palabra jersey se conviertió en sinónimo de prenda de punto deportiva. Por las mismas fechas llegó también a América y los deportista lo adoptaron con el nombre de suéter, que quiere decir; el que suda o sudadera. Este último termino "sudadera" se pone de moda en los años 80 hasta nuestros días y además se le suele añadir una capucha, más como decoración que para ser usada. A lo llamamos sudadera hoy en día está confeccionada en algodón.
La rebeca es una prenda que se sigue usando, las puedes encontrar en todos los colores, combina bien tanto con falda como con pantalón, en invierno y en verano por si refresca y las hay desde las más clásicas hasta las más modernas con calados, bordados, lentejuelas...

A veces la llamamos rebeca y, a veces la llamamos chaqueta. En verdad es lo mismo, en España empezó a llamarse rebeca a raíz de la película homónima de Alfred Hitchcock (1940) que se titulaba así. La razón es que la protagonista llevaba en varias escenas una chaqueta, normalmente a juego con el jersey del mismo tono.
Una curiosidad sobre esta película, que si no habéis visto os recomendamos que la veáis porque es súper entretenida, es que la mujer a quien corresponde este nombre "Rebeca" no aparece en toda la película, o ¿sí? Descubridlo vosotros mismos.
La palabra chaqueta viene de otra palabra en desuso "jaqueta", que a su vez viene del francés "jaquette". La chaqueta como hoy en día la conocemos es una prenda exterior de vestir, con mangas y abierta por delante, que cubre el tronco.
Además de rebeca y chaqueta existen más palabras para nombrar prendas similares como cárdigan, suéter o jersey, todas se parecen pero cada una tiene unas características diferentes.
El cárdigan debe su nombre a James Thomas Brudenell, séptimo conde de Cardigan, que popularizó su uso. Es una chaqueta deportiva de punto, con escote en pico, generalmente sin cuello. Esta prenda se popularizó durante la guerra como tantas otras prendas, pero eso ya lo hablaremos en otro momento.
Otra prenda de similares características que hemos nombrado antes es el jersey. Esta prenda de vestir de punto, cerrada y con mangas, que cubre desde el cuello hasta la cintura aproximadamente. El cuello puede ser de pico o redondo.
Las primeras prendas que aparecieron en el mercado fue a mediados del año 1600 en las dos islas británicas del Canal de la Mancha: Jersey y Guernesey. Se elaboraban a mano y lo hacian las mujeres de los pescadores y marineros. Se usaba compo distintivo y cada familia tenía su propio estilo, dibujo y color. Era especialmente importante en los naufragios de modo que los pescadores que morían ahogados en el mar eran fácilmente reconocidos por sus familias cuando el cadáver llagaba a la orilla.
Durante más de 300 años estas prendas de punto continuaron siendo únicamente para campesinos y pescadores, hasta que aproximadamente en 1864, y coincidiendo con el auge de la práctica del deprote, las prendas adquirieron gran popularidad y la palabra jersey se conviertió en sinónimo de prenda de punto deportiva. Por las mismas fechas llegó también a América y los deportista lo adoptaron con el nombre de suéter, que quiere decir; el que suda o sudadera. Este último termino "sudadera" se pone de moda en los años 80 hasta nuestros días y además se le suele añadir una capucha, más como decoración que para ser usada. A lo llamamos sudadera hoy en día está confeccionada en algodón.
La rebeca es una prenda que se sigue usando, las puedes encontrar en todos los colores, combina bien tanto con falda como con pantalón, en invierno y en verano por si refresca y las hay desde las más clásicas hasta las más modernas con calados, bordados, lentejuelas...

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